domingo, 4 de julio de 2010

UNA HISTORIA EN PERUYES


"La silueta de las montañas se recortaba sobre la blancura del cielo nublado. El ganado pastaba plácidamente en los pastizales cercanos a la aldea, mientras la luz del sol iba decayendo al finalizar la tarde. Raúl enfiló con el coche la última subida a Peruyes, por la carretera estrecha, y aparcó junto al pequeño hotel rural en el que había alquilado una habitación con intención de pasar el fin de semana. Se bajó del coche y sacando su maleta se paró en la puerta del pequeño establecimiento observando su fachada.
El nombre del lugar, “Aultre Naray”, le evocaba recuerdos del pasado en aquella aldea que le vió nacer primero,  y marchar en su juventud, buscando un futuro que se le negaba en  aquel pedazo pequeño de Asturias, donde a lo único que podía aspirar era a cuidar las vacas de su padre..
Aquel día, hacía treinta años, Raúl rompió muchos lazos con su padre, con Peruyes y con Roxana, su amor de juventud. Ahora, delante de aquella casa que le vió nacer, volvía para cerrar un círculo que había dejado abierto con su marcha."

El último dia que nos reunimos en el "Club de los contadores de historias" , nuestras maestras nos dieron la última lección de humildad, tan importante, a mi entender, para ser un buen escritor. "No os molestéis en intentar inventaros un nuevo tema para escribir. No lo conseguiréis. Todos los argumentos que se os ocurran, seguramente ya están escritos por alguien. Lo que diferencia a un escritor de otro, lo que os hará únicos, es la forma en la que contéis vuestras historias."
Lo que habéis leido, amigas y amigos, al comienzo de este post, es un trozo de un argumento que, seguramente ha sido tratado cien mil veces en un libro por muchos autores, la historia de un joven que deja su tierra en busca de fortuna, y al cabo de unos años vuelve a su pueblo. Pero la diferencia, fundamental, que lo distingue de otros es quién la escribe y cómo lo quiere contar. Y ese, amigos mios, soy yo. Los lugares son verdaderos, existen; la historia... quien sabe... ¿porqué no?
Un lugar y una gente que han dejado huella en mi vida. Puede ser el embrión (de hecho lo es) de una historia que prometo escribir y publicar. Sin pretensiones, con humildad. Asturias es una tierra que me embruja. Peruyes y la gente que en él habita, me inspiran y animan. Espero no defraudarles. Mientras llega ese momento, os invito a dejaros inundar por la paz y el cariño de este lugar.