viernes, 30 de octubre de 2009

¿CUANTO VALE LA VIDA DE UN TRABAJADOR?

El otro día un trabajador que realizaba su trabajo en las obras del nuevo edificio del Ayuntamiento de Bilbao, cayó desde un 5º piso y perdió la vida. En mi calidad de delegado de prevención del Ayuntamiento me tocó vivirlo de cerca. Hasta aquí la noticia. Lo de menos es si estaba atado a la "linea de vida" o no. Lo de menos es si cumplía las normas en materia de prevención o no. Lo que de verdad duele es que una vida más se ha perdido. Una vida que pendía de un hilo, de un arnés o de una linea de vida. ¡Qué mas da! era una vida. ¿Hasta cuando esta sangría humana? ¿Hasta cuando consentiremos las jornadas interminables?, los ritmos de trabajo frenéticos para acabar la obra cuanto antes. Pero incluso esto, no importa. Son personas, con hijos, madres, hermanos... son vidas. Siempre pendientes de un hilo, de un arnés o de una linea de vida. ¡Qué facil! Pero mientras, siguen cayendo. Para los demás sólo son una cifra, daños colaterales que hay que sufrir para que tengamos progreso.

¡Me niego a ser "los demás". Me niego a no sufrir dolor con cada una de estas muertes. Tienen nombre (Fernando, era este trabajador), tienen alma, y, sobre todo, tenían una vida por delante.

Doy gracias a Dios, porque me conserva la vida, y sobre todo, doy gracias a la vida porque me hace sentirme humano. Este es un homenaje a Fernando y a los que como a él, les quitan la vida a cambio de un salario