lunes, 30 de marzo de 2009

GLORIANNA-HIMNO A LA MUJER-VANGELIS

Este no es un relato mio. Ni siquiera es un video que haya hecho yo. Pero sus imágenes y sobre todo su música me inspiran muchas cosas. Gratitud por darnos la vida, dolor por vuestro sufrimiento, esperanza por vuestro porvenir, que es el nuestro también, y alegria por vuestra liberación que es la nuestra. Día a día, minuto a minuto, hombro con hombro, mano con mano. Vosotras y nosotros caminamos hacia algo imparable. Nuestro futuro juntos, juntas.
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martes, 24 de marzo de 2009

INQUIETUDES

Estos tres párrafos pertenecen a un trabajo sobre la prosa poética y parten de lo que cada título me ha sugerido.
ESCRITO EN EL AIRE
Vuelas como las aves del cielo, mientras tu alma planea sobre tu vida. Desde arriba observas tus inquietudes, pero tu no eres ninguna de ellas. Como en una montaña rusa subes y bajas. Desde el fondo de tu abismo ves la luz a lo lejos. Te abalanzas hacia ella, vuelves a subir y no eres tu el abismo. Pero tampoco eres tus alegrías, ni tus esperanzas, ni tus miedos. No eres nada y eres todo a la vez. Sigues planeando sobre tu vida; porque tu eres tu alma. Tu eres.

VARIACIONES EN SI MAYOR
Sientes la vida como una canción. El amor, el odio, la pena, te desbordan. Todo en tu vida es música, las notas te salen del corazón. La vida suena en ti porque tu eres vida. Todo lo que haces, sientes, son notas que, formando un todo armonioso, hacen que los demás disfruten de tu existencia.
Sigue siendo así, sigue tocando la música de las estrellas, porque con ella iluminas el camino que los demás deben seguir. Porque tu eres el Director de la Orquesta del Universo.

EL MAR Y TU
El mar rompía las olas cerca de la playa, mientras el agua te acariciaba los pies. Y entonces, el frescor del agua inundaba todo tu ser, mientras el sol se escondía en el horizonte dejando en el ambiente un color rojo pálido y el salitre del mar te cubría por completo. Tu te hacías una con la inmensidad, sabías que era tu territorio, sentías que tu vida estaba unida al vacío del aire y a la vez se llenaba con la paz y la quietud del mar. Te elevabas sobre esa inmensidad y te zambullías en ella. Sabías que eras una con ella.

Txema Olleta
20-06-08

martes, 17 de marzo de 2009

LOS REPECHOS DEL ALMA

Herminia salió de su casa, como cada mañana, con intención de hacer los recados habituales y emprender la rutina diaria reiniciada desde que su marido, Germán, se había jubilado hacía ya ocho años. En realidad para ella era un hábito que empezó cuando llegó con sus padres del pueblo, allá por los años 40, lo que pasa es que cuando decidió casarse con Germán, su novio del pueblo de toda la vida, esa rutina se rompió un poco, especialmente al llegar los hijos. Pasó de hacer los recados habituales a sus padres a hacérselos a su marido, y después a sus hijos. Resumiendo, que Herminia era la recadera oficial de la familia. Bueno, la recadera, la cocinera, la planchadora, la lavadora y la fregadera. La fregadera, si, porque Herminia era el pozo donde descargaban la mierda toda su familia. Sus padres, la de los problemas con los vecinos del 5º, que eran unos majaderos. Su marido, la del trabajo, los jefes y los compañeros. Sus hijos, la de los amigos, los estudios y, después, los nietos. Porque eso sí, Herminia era, además, confidente y profesora. El único problema de Herminia era que ella no tenía un pozo donde echar su propia porquería, su propio rencor por la vida, su angustia y su cansancio. Y claro, como ella no tenía todo eso que tenían los demás, se lo tragaba y evidentemente, el resultado era que la mujer parecía una vaca gorda, dicho esto con todo el cariño por las vacas, por las gordas y especialmente por Herminia.
Pues iba la buena mujer por la acera, rumbo a su primer recado habitual, el mercado de abastos, y al llegar a la segunda esquina a la derecha según se mira de frente, en un poste, había un enorme cartel que llamó poderosamente su atención: “Está usted agobiada; sus padres, su marido, sus hijos la llenan de problemas. Nosotros le recogemos la mierda sobrante de su vida y le dejamos esta como nueva. Centro de Terapias “Alma”. Cerro de Santiago s/n”
A Herminia se le abrió el cielo. No conocía ese centro de terapias y ciertamente debía ser s/n, porque la última vez que estuvo en ese cerro hace 30 años no había ni una sola casa. Al principio dudó, pero finalmente se decidió, y dejando el carro de la compra aparcado en la zona azul, se dirigió al cerro. La fortaleza de sus dimensiones y, especialmente, su enorme peso debido a las cuestiones antes mencionadas, hicieron que, nada más iniciar la subida por la cuesta, empezara a resoplar como una enorme ballena. Aquel cerro no se parecía en nada al que ella conoció años atrás. Estaba lleno de casitas que asentaban sus cimientos en cada uno de los repechos que llevaban hasta su cumbre, y en lo más alto de ellos, en la lejanía descubrió un edificio extraño, con forma de fregadero y que tenía unas luces de neón amarillo donde se vislumbraba el nombre “Centro de Terapia – Alma”.
Herminia comenzó a subir el primer repecho y se percató de que la primera casa era el número 100, la siguiente el 99, la siguiente el 98 y así sucesivamente. Según ascendía por la pendiente, Herminia se iba acordando de su familia a la vez que iba echando pestes por la boca. En el primer repecho se acordó de sus padres, tantos años de educación encorsetada por los prejuicios machistas. En el segundo repecho se libró de su marido (45 años de aguantar a Germán), un tipo mediocre en todo pero muy señor de su casa y, por extensión y ya de paso, de sus suegros, cuñados y demás parentela pegada.
En los tres repechos siguientes fueron cayendo los tres cochinos egoístas que tenía por hijos. ¡Ah! Y la novia y las dos nueras que se les habían pegado como tres sanguijuelas. Para cuando llegó arriba, Herminia no se dio cuenta del cambio experimentado en su cuerpo y su rostro hasta que llegó a la puerta del edificio y se fijó en un enorme espejo que había junto a ella. Al mirarse en él vio a una mujer radiante, delgada, vamos la mujer 10 de Elsa Pataki. Tan exaltada estaba de la emoción que, al dirigirse de nuevo hacia abajo, no se percató de dos cosas: una, que el Centro de Terapia “Alma” efectivamente no tenía número, básicamente porque la casa anterior era el nº 1. Y la otra, que lo que había en el espejo no era ella misma, sino un poster de Bo Dereck que alguien había pegado no se sabe si con buena o mala intención. Herminia estaba convencida de que ella era así y eso era lo importante.
Al llegar abajo se dio cuenta de que se le había echado encima la hora de hacer la comida y estaba segura de que el amigo Germán se lo echaría en cara. Pero aún decidió hacer una última cosa antes de volver a casa y cumplir lo que había vislumbrado en el Cerro de Santiago s/n. Cogió el carro de la compra, entró en una carnicería y se dirigió a su casa. Como ya se imaginaba, su marido estaba en la puerta esperándola:
- ¡Pero Herminia! ¿Tú te crees que son horas de llegar a casa? ¡Está sin hacer la comida! ¡Tengo el corazón en un puño!
Herminia le miró con socarronería y metiendo la mano en el carro de la compra sacó el corazón de una vaca gorda y dándoselo le dijo:
- ¡Pues hala, bonito, ponlo junto a este!
Y sin decir ni media palabra más, se dio media vuelta y se largó dejando a Germán con la boca abierta y el corazón en un puño.

Txema Olleta
14-11-08

EL RADIADOR

El radiador se dio cuenta de que la hora del Taller había llegado. La verdad es que, desde que le habían instalado en aquella sala estaba mucho más a gusto. Entraban varias personas que se ponían a escribir y luego leían sus relatos. El radiador, rememoraba todas aquellas historias y se sentía parte de ellas. Por eso, todos los viernes una hora antes de que llegaran, con todo el cariño se encendía para devolverles el calor que recibía de ellos.

domingo, 8 de marzo de 2009

8 DE MARZO

Este poema es para todas mis amigas y compañeras. En él, la palabra "compañero" está escrita en su sentido más amplio. Seguramente no respetará la métrica de las normas literarias, pero está hecho con el corazón.

COMPAÑERA
Las sirenas suenan en la fábrica,
los gritos en el aire revierten,
los disparos ocultan las lágrimas
mientras los patronos se divierten.

Sangre, sudor y lágrimas,
la vida por los suelos masacrada,
los huérfanos lloran su miseria
y una muerte mil veces anunciada.

Los hombres sufren, pero callan,
el silencio y el miedo les atrapan,
o miran a otro lado, acobardados
como no queriendo ver nada.

8 de marzo, de un año cualquiera,
el silencio os sigue doliendo.
Cobarde y triste bandera
de la masculinidad al viento.

Vosotras nos dais la vida,
la fortaleza y la templanza,
nosotros os quitamos el futuro,
la alegría y la esperanza.

Levanta, amiga, la vista,
alza tu orgullo y tu mirada,
toma el futuro en tus manos
y rebélate contra el que no es nada.

Y si en tu camino tuvieras
la dicha de tener compañero,
coge su mano, sin miedos,
ayúdale a andar a tu vera,
porque no hay mejor primavera
que la de compartir los desvelos.

Txema Olleta
08-03-09

miércoles, 4 de marzo de 2009

VARIOS

AL GUGGENHEIM

Metal, cristal,
Bilbao a tus pies,
Luces y sombras

A BILBAO

Dolor y lágrimas,
Ave Fénix del agua,
En el futuro.

A LA GALLETA DE CHOCOLATE

Rincón oscuro,
Niñez endulzada,
Simples placeres.

AL TALLER DE ESCRITURA

Estos haikus están elaborados de manera conjunta por las personas que participamos en el Taller de Escritura Creativa del curso 2008-09 y tienen métrica libre.

Cojines y columnas,
Espejos, luces,
Creación: verdad.

Mesa de madera,
Letras compartidas,
Dulces sonidos.

Papel en blanco,
Ideas al viento,
Corazón desnudo.

Escritura instantánea,
Lectura compartida,
Creativas palabras.

Bolígrafos en movimiento,
Sentimientos reflejados,
Luces en la oscuridad.

Lectura, escritura,
Bonito y activo,
Fica, Bilbao

lunes, 2 de marzo de 2009

LA CREACION

NOTA PREVIA DEL AUTOR:
El sentido de esta historia es hacer un relato sobre cómo pudo ser la Creación pero con un condicionante. Tienen que aparecer los siguientes elementos y por el orden que se indica: primero tiene que aparecer el agua, luego los colores, luego la serpiente, después las flores y finalmente el ser humano.



Al principio de los tiempos, la energía cósmica lo llenaba todo. Los aspectos femenino y masculino eran uno indivisible. Esa energía necesitaba transformarse en una forma determinada que se llamó alma y fue el embrión de lo que vendría después. Esa forma seguía siendo etérea y para darle forma física fue construyendo a su alrededor una serie de capas sucesivas que la fueron recubriendo formando el primer ser humano. Estas capas se llamaron emociones y gracias a ellas este ser fue consciente de una mezcla de alegría y tristeza que se desbordaron en forma de lágrimas, en tal cantidad que formaron ríos de agua que a su vez fertilizaron la tierra en la que se encontraba el ser.

Pero así como de la tristeza surgió el agua, de la alegría surgieron infinidad de colores que llenaron todo lo que le rodeaba. Sin embargo, el ser se dio cuenta de que aún le faltaba algo más. No tenía una forma física, unos pies, unos ojos para ver, unas manos para construir todo lo que tenía que hacer. Y de esa emoción, fruto del miedo y de la preocupación, surgió una forma física que sigilosamente se arrastraba por el suelo y la llamó serpiente. Este animal tenía la propiedad de cambiar de piel y como agradecimiento a este ser por haberlo creado, le regaló su primera piel, la más fuerte de todas. El ser se vistió con este último ropaje; esta vez si era físico, y tuvo sus ojos, sus pies y sus manos. Unió todas sus emociones en dos puntos: el corazón y la mente y de ellos surgieron las semillas de las flores, las cuales repartió por toda la tierra con sus manos. Gracias al agua de sus lágrimas y al sol surgido de los colores, las flores germinaron y crecieron por doquier.

Pero el ser se dio cuenta de que estaba solo y sabía que así no podría continuar con su obra. Entonces, expandió su aspecto femenino hasta el infinito y de ella surgió otro ser quien a su vez expandió hasta el infinito su aspecto masculino. Así formaron la primera pareja de seres y se llamaron personas. Ambas únicas y diferentes y representando los dos aspectos creadores iniciales y por ello, a pesar de su especificidad, indivisibles.

Txema Olleta
3-04-08

EL NOVICIO Y LOS ABADES

Acérquense vuesas mercedes, presten atención sin tardar
que aquesta humilde juglaresa presto inicia un nuevo cantar,
y si acaso alguno de ustedes en dudar diera de su veracidad,
recuerden que la historia, historia es sea verdad o cuento
y que quien aquesta les relata es Luzmar, la juglaresa con talento.

Ruégoles no se escandalicen aunque de abades y novicios trate aqueste enredo, porque es sabido que, aunque siervos de Dios, también son hombres de poco credo.
De muchos es sabido, oído o conocido las pendencias y trifulcas que, desde siempre han mantenido los monasterios de Leyre y el de la Oliva, regido el primero de ellos por los hermanos benedictinos y por los cistercienses, el segundo. Se trataba de dilucidar cuál de ambos dos monasterios era el principal, más por conseguir mayor cantidad de dinero de las arcas papales que por preservar la riqueza espiritual.. Según decían los insignes regidores de La Oliva, sus hermanos benedictinos habían experimentado un más que notorio relajo en la observancia de la regla monacal. Estos, en cambio, estaban convencidos del flaco favor que la rígida norma cisterciense hacía a la expansión de la fe entre las gentes del pueblo llano.
Pero lo que sí es cierto es que entre ambos monasterios existía una gran rivalidad, hasta que el abad de Leyre, Fray Lope Sanz, harto y de tan estéril pugna, decidió plantear a su rival, Aznario de Falces, como es notorio natural de dicha localidad, un encuentro entre ambos abades que dilucidara la controversia.
Estéril intento, créanme vuesas mercedes, ya que tanto Fray Lope como Aznario, por más que porfiaban no acertaban a llegar a un acuerdo. Cuanto más defendía el abad de Leyre su postura, más la negaba el de La Oliva, aduciendo que su monasterio era mayor en importancia y cercanía a las reglas papales.
Finalmente, ambos abades vinieron en convenir que se hacía necesaria la presencia de un tercer juez que, de manera neutra, dilucidara la cuestión. Y, a pesar de los recelos iniciales de Aznario, ambos decidieron que ejerciera como tal el Abad Juan, a la sazón fraile Mayor del Monasterio de san Juan de la Peña, que aunque perteneciente también a la Orden Benedictina, gozaba de fama de neutro e imparcial, es decir, sibilino y hábil para escabullirse, como buen fraile. Nuestro buen abad enseguida se dio en fijar en la tarea tan ingrata que se le estaba encomendando y haciendo gala de su agudeza y vagancia convino en decidir que un novicio le sustituyera en tan desagradable empresa. Juntáronse toda la congregación y en llamando al novicio más ingenuo y más reciente en el monasterio, un tal llamado hermano Romualdo, le prometió que si llevaba a buen término tamaña empresa le haría fraile de la Orden “ad eternum”. El buen novicio aceptó de buena gana porque demostrado está que la ingenuidad y la bisoñez no están reñidas con la vivacidad.
El novicio convocó a ambos dos abades en el lugar llamado Sta. María de Eunate, junto a la aldea de Obanos, con fama de lugar sagrado, mágico y onírico, no está claro si debido a fuerzas telúricas que dicen que hay o a ser tierra de vinos que el espíritu confunden.
Lo cierto es que juntáronse en dicho lugar nuestros dos abades sin entender nada de lo que se requería de ellos. Fray Romualdo (puesto que ya era fraile y no novicio) les conminó a entrar en el recinto con la encomienda para ambos de que cada uno debía convencer a su oponente de que la postura contraria a la que defendían era la buena; a más entender, Fray Lope debía argumentar a Aznario porqué el Monasterio de la Oliva era mayor en importancia que el suyo propio, y el Abad de la Oliva debía convencer al de Leyre de lo contrario. Ambos frailes miráronse sorprendidos pero, dado que eran las reglas que habían aceptado, no tuvieron más remedio que iniciarlo. Entraron, pues, ambos dos en el recinto octogonal y diéronse órdenes de cerrar las cien puertas. Siete días y siete noches anduvieron ambos abades discutiendo, debatiendo y argumentando y, dicho sea de paso, bebiendo, porque los únicos alimentos que Fray Romualdo se avino a conceder eran pan y los excelentes vinos de la tierra estellesa donde estaba situado este singular paraje.
Al finalizar el séptimo día tornáronse a abrir las puertas y, más bien torcidos que derechos, salieron ambos abades, no solo en su apostura física, sino aún también en la intransigencia de sus posturas iniciales. Preguntárosles a qué conclusión habían llegado tras tan prolongado debate y apoyándose uno en el otro y medio tambaleándose, más por los efluvios de la sangre de Cristo que por la falta de pitanza con que matar el hambre, se avinieron en convenir que el monasterio principal y aún mas importante jabía de ser el de Sta. María la real de Iratxe.
Tamaña confesión sorprendió a propios y extraños, pero dado que esa era la decisión de ambas partes, por tal se tomó por todos los presentes. Los monjes de Iratxe, a la sazón benedictinos, en agradecimiento por tamaño y extraño laudo tomaron en decidir la edificación de un lugar, lindante con el Monasterio, donde colocar unos barriles con su fuente para proveer a pregrinos, viandantes y aún a todo el que de ello quisiera disfrutar, de los deliciosos vinos de la tierra estellesa que tan buen resultado habían dado para dirimir tan singular discusión.

Y créanme vuesas mercedes que, aquesta juglaresa da fe de ello,
cuando a Estella se acerquen o por Iratxe pasen,
tendrán un lugar de descanso donde recordar la historia de la Oliva y Leyre
de Fray Lope, Aznario, el novicio Raimundo y todo aquello.

Txema Olleta
13-02-09